Las recientes lluvias han hecho estragos en la comunidad La Colmena, y cómo no, han vuelto a sacar los trapos sucios de medio vecindario. Vayamos al asunto: ¿Se acuerdan de Julián, el vecino del Ático B? Pues, punto uno: sigue siendo moroso; y dos: parece que es el causante de las humedades que han aparecido en el techo de la habitación de Susana, su vecina del piso de abajo.

«¿Cómo podéis decir eso? ¡Son las lluvias las que han provocado que se haya filtrado el agua!», se defiende Julián. «¡No hay más que ver los daños que las tormentas provocan en los edificios y a nadie se le ocurre pedir cuentas al arquitecto!», insiste.

Vaya por delante que, al igual que Alfonso, propietario del Bajo puerta AJulián tiene uso exclusivo y disfrute de la terraza, pero que al hacer de cubierta no deja de ser un elemento estructural y, por lo tanto, no pierde su consideración de elemento común del edificio.

Susana, que es como una balsa de aceite, todavía no se ha dirigido al presidente de la comunidad. Sí lo ha hecho por contra Paquita, siempre en su afán de «mal mediar» entre los vecinos. Con premeditación y, previa consulta al doctor Google,  le asaltó en el ascensor:

«Mariano, ha ocurrido que Susana tiene en su baño humedades de compensación en las paredes y otras más grandes y oscuras en el techo causadas por la terraza de Julián», le dijo Paquita. «¿Humedades de compensación?», pronto contestó el presidente. «Serán de condensación», le respondió, al tiempo que pensaba que la única que tenía «goteras» en el edificio era ella.

Como si de un médico se tratara, Mariano mandó al fontanero que normalmente tiene la finca, Lucas, para que se acercara a casa de Susana  y así ver las humedades y obtener una segunda  opinión, seguro que más fiable que la de Paquita.

Con ojo clínico, Lucas apuntó que el moho -que casi ni se apreciaba- podía ser debido a falta de ventilación de la vivienda o encendido y apagado constante de la calefacción, muy común en invierno. Recomendó a Susana ventilar durante 10 minutos su piso y hacer un buen uso de los radiadores.»Cosa distinta y que reviste mayor problema», continuó, «son las humedades grandes y oscuras, a consecuencia de las lluvias, que se pueden ver en el techo y que parecen, efectivamente, proceder de la terraza del propietario del Ático B».

Solucionado el problema del moho, sólo quedaba por resolver las humedades del techo, y, en consecuencia, pedir responsabilidades. A este respecto, para determinar quién tenía que pagar los desperfectos ocasionados por las humedades del techo del baño de Susana, si es Julián, la comunidad o ambos, el administrador de La Colmena, Gregorio, aconsejó encargar un informe técnico. Y presentó al vecindario las distintas posibilidades con las que se podía encontrar:

1. Si la humedad del techo ha sido originada por un incorrecto mantenimiento del suelo -muy probable toda vez que Julián sigue siendo moroso- o un mal uso de la terraza -muchas fiestas han visto esa cubierta-,«Julián deberá sufragar la reparación», señaló el administrador.

2. Si la humedad se ha podido producir por un defecto en la capa de impermeabilización o tela asfáltica de la terraza-cubierta«la comunidad deberá  costear la reparación como obra necesaria de conservación y mantenimiento del edificio, puesto que la terraza es un elemento común», puntualizó Gregorio.

3. Si la humedad es originada por ambas causas, es decir, un incorrecto mantenimiento del propietario y el deterioro propio de la capa generalmente por el paso de los años, «en estos casos, suele repartirse los gastos de reparación al 50% entre el propietario, Julián, y la comunidad», aclaró el administrador.

Hagan sus apuestas.

 

Artículo de Juan Bueno
Periodista especializado en el sector inmobiliario.

Ilustración de Luis Parejo

Fuente: El Mundo