A pesar de su incuestionable efectividad, tan solo el 18% de los pacientes que sufrieron del corazón fueron atendidos in situ por un desfibrilador instalado en un espacio público. Ya no hablamos de lo que podría ocurrir si la parada cardiorrespiratoria sucediese en lugares privados, por ejemplo, en las instalaciones de una comunidad de propietarios, en donde reside el 80% de los ciudadanos.

Con el ánimo de reducir el número casos que con mayor frecuencia tienen lugar en el ámbito doméstico (el 75% ocurre en las viviendas), el Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid) se ha unido al proyecto “Vecinos con corazón”, para sensibilizar a las comunidades de propietarios de la importancia de instalar un equipo desfibrilador en las zonas comunes (piscina, garaje, garita del conserje, escaleras…).

La rapidez es un factor determinante. Según la FEC, si el uso de los desfibriladores tipo DEA (automáticos externos) se produce en los 3 minutos después del paro cardiaco, la supervivencia aumenta un 73% y si se utiliza en menos de 5 minutos, las posibilidades se incrementan hasta el 50%.

También es vital tener unas nociones básicas sobre el uso del desfibrilador. En España, solamente 30 de cada 100 españoles sabrían realizar una reanimación. Por ello, la organización “Vecinos con corazón” proporciona a todos los vecinos y trabajadores de las fincas la formación presencial como parte de la prevención, impartidas por profesionales médicos en activo, y complementado con formación online para llegar al mayor número de usuarios posible.

El proyecto “Vecinos con corazón” también impulsa el uso de la aplicación Ariadna que registra los desfibriladores y es accesible para los ciudadanos que tengan la APP descargada. En caso de parada permite localizar los equipos cercanos para dar atención de forma ágil.